Saltar al contenido
>

Miedo al rechazo
Pasos prácticos para superarlo (según ciencia y experiencia)

Una de las veces que viví en Suecia hice un reto de psicología social.

Decidí que durante 10 días hablaría «en frío» a algún desconocido por la calle.

La idea no era sólo hacer un comentario, sino también «profundizar» en la conversación con una persona que hacía 20 segundos que no conocía.

Les explicaba por qué los paraba, les preguntaba cosas del tipo «dime algo en lo que estés pensando demasiado últimamente» o «cuál es tu pasión», y al final de la interacción les pedía una foto.

reto desconocidos
Fotos: ninja con pelo y desconocidos.

Una de las cosas que me enseñó ese reto es que el resultado es peor en nuestra imaginación que lo que termina pasando en la realidad.

Un aprendizaje que me llevé conmigo cuando empecé a experimentar con «daygame»: ligar en la calle con chicas que no conoces.

Una época que me pilló viviendo en Rumanía y Croacia, en la que también buscaba más libertad social para expresarme sin preocuparme de lo que pensarán de mí.

Supongo que porque fue la época cuando decidí aceptar ser calvo y quería demostrarme que mi valor no estaba en lo que había fuera de mi cabeza, sino dentro.

Quería ser capaz de ir a una chica desconocida que me parecía atractiva y decírselo sin remilgos, pero me di cuenta que tenía mucho trabajo que hacer porque hasta me daba cosa que la gente de la calle me viera tomándome fotos o gritando de lejos a alguien.

Esta epifanía de ser un cagado socialmente me llevó a hacer otros experimentos como tumbarme en medio de la plaza más concurrida de la capital de Croacia: Zagreb.

reto de tumbarse
Foto: yo 10 segundos después de que mi cuerpo se calmara.

La tontería da más pánico de lo que la mayoría piensa.

Probadlo.

Ya fuera hablar con extraños, chicas guapas o hacer cualquier cosa poco normal en un contexto social despertaba en mí (y lo sigue haciendo) un miedo al rechazo que parece que me vaya a morir.

Eso sí.

Cuando lo terminaba haciendo, fuera cuál fuera del resultado instantáneamente me subía la moral durante todo el día y la confianza en mí mismo.

Empecé a centrar mi atención a entrarle a chicas durante el día porque era cuando me salían más excusas para no hacerlo, lo que para mí era una señal de que me necesitaba hacerlo más que otra cosa.

La estrategia fue exactamente la misma que cuando paraba esos desconocidos en Suecia, con la diferencia que ahora eran chicas atractivas.

Las paraba explicándoles por qué las paraba, intentaba entablar una conversación y pedirles el número.

El problema con el que me encontré es que… bueno. Si te para un tío por la calle diciéndote que está haciendo un reto de hablar con desconocidos… es raro, pero lo aceptas. En cambio si te para un tío por la calle diciéndote que te encuentra atractiva la naturaleza de la interacción cambia por completo.

Esto significa menos chicas dispuestas a darte coba, lo que se traduce en recibir rechazos constantes.

cómic chico entra a chica

Por lógica sé que como más rechazos reciba más inmune me vuelvo a ellos, pero ¿cómo voy a aceptar el rechazo si me da miedo ponerme en situaciones para ser rechazado en primera instancia?

De eso hablaré hoy. Del primer paso. Y ya os puedo adelantar de cómo lo enfoco: no intentando deshacerme del miedo, sino aceptando que está ahí.

Negociar el dolor dentro de las medidas de la razón, pertenecer al arte de vivir (tweet).

Manejar el rechazo es una habilidad adquirida.

Como en cualquier otra habilidad: «la práctica hace al maestro». No puedes construir una buena silla sin antes haber hecho unas cuantas. Por mucha teoría de carpintería que leas, no te va a salir bien en el primer intento.

Hay que ponerse manos en la masa.

O sea que empezamos por las malas noticias: para «mejorar» el miedo al rechazo te tendrás que exponer a él para desensibilizarte.

Hablando en plata: lo que te da miedo hacer, tendrás que hacerlo con miedo.

«Pau, ya me has jodio el día, yo pensaba que no iba a a tener nunca más».

Soy el chafa-guitarras (como decimos en catalán), porque no podemos deshacernos de este miedo.

El miedo al rechazo nunca se va del todo. No nos volvemos inmunes al rechazo, sino que aprendemos a manejarlo mejor. A abrazar los sentimientos que nos produce.

Y esto son buenas noticias.

Son buenas noticias porque si nos da la gana, podemos sentir que estamos vivos cada día de nuestras vidas buscando un poco de «rechazo».

Pensadlo un poco.

Todo el mundo que lleva una vida que cada día les parecen iguales, necesita irse de vacaciones, ir a un parque de atracciones o buscarse algún hobby que le haga sentirse «más vivo», pero lo que os estoy diciendo es que puedes sentir todo esto sólo con salir a la calle.

cómic miedo al rechazo

Veréis, cada persona siente el mismo cóctel de emociones cuando sube a una montaña rusa, pero algunos lo llaman miedo y otros emoción.

La psicología social nos ha enseñado que los cuerpos de estos dos tipos de persona sienten es exactamente lo mismo. La diferencia es cómo decidimos etiquetarlo en su cabeza.

Lo que aprendí en Suecia y Croacia me enseñó que este miedo a ser rechazado se puede redefinir, y hoy vamos a ver cómo.

Maneras para superar el miedo al rechazo amoroso

Mi forma de verlo es que el miedo al rechazo es el resultado de no ser socialmente libre.

Ya me conocéis del blog y sabéis como mis ansias máximas siempre han sido de libertad. Libertad financiera, libertad de localización…

Y no hace tantos años me di cuenta que también buscaba esta libertad social. Ser suficientemente empático con los desconocidos, pero no preocuparme de lo que pensarían de mis acciones, y por lo tanto, de ser rechazado.

¿Qué da más miedo que nada para un hombre? pues entrarle a una chica desconocida por la calle durante el día. Así que enfocaremos este miedo desde la perspectiva del ligoteo pero se puede aplicar a los otros miedos de rechazo social.

El miedo al rechazo está ligado a la falta de libertad en comunidad. Porque no puedes ser rechazado si no hay nadie a tu alrededor.

Hay montones de teorías de psicología y sentido común al respecto, pero a nivel práctico la ciencia poco nos va a servir porque están basadas en actuar con lógica.

¿No es buena la lógica? claro que lo es.

Si salgo de casa pensando en esa tía que llevo días viendo a la cafetería que frecuento, o si me digo «venga Pau si te cruzas con alguna que te gusta, le dices algo», mi mente lógica es fuerte en esos momentos. Me digo:

  • Voy a recibir muchos más «no» que «sí». Si no tomo acción es porque mi ego no quiere recibir ni siquiera un «no» porque se lo toma personalmente… ergo, necesito hacer más volumen (llevarme más rechazos).
  • En inglés lo llaman «game» (el juego) por una buena razón, tómatelo como tal.
  • No quiero jugar a «no perder», sino a ganar. La diferencia es como defino yo que he ganado. Ganar no es que no te digan nunca que «no», pero que cada vez te afecte menos y buscar los «sí».

Todo esto suena muy bien. Es un manifiesto de puuta madre. El problema es que cuando estamos dudando si entrarle a una chica o ponernos en una situación donde nos pueden rechazar, es emoción lo que apodera de nosotros. No podemos pensar.

¿Qué podemos hacer entonces?

Redefinir el rechazo

Una manera para superar el miedo al rechazo sería cambiar el criterio en nuestra cabeza de lo que es y no es un rechazo.

Tenemos ansiedad de ser rechazados por el resultado que esperamos.

Nuestro problema no es que queramos entrarle a la chica, es que queremos entrarle bien a la chica. Si tengo en mi cabeza que una buena interacción sería:

  • Ir a una chica que me gusta
  • Ser carismático
  • Hacerla reír
  • Desprender chorros de atracción
  • Que me de su número…

Nos estamos poniendo un montón de presión porque mentalmente hemos creado una lista de cosas que tienen que pasar para auto-validarnos.

cómic charlar y ligar

Pero, ¿qué pasa si lo redefinimos?

Es por esto que ahora para mí, hacer una apertura no es toda esta lista de cosas chulas dignas de películas Disney.

Para mí una apertura es: fui físicamente ahí y salió un ruido por mi boca.

Ya está.

Esto para mi cuenta como «entrada».

Tenemos que intentar reducir nuestro criterio de lo que significa acercarnos a alguien y decirle cualquier cosa. Como acostumbro a decir:

En el momento que le digo «hola» (o sale un sonido de mi boca) ya he ganado.

Me he superado. Me he vencido a mí mismo que resulta ser mi mayor obstáculo. Porque sí, la mayoría de tíos se quedan ya clavado en este paso.

Cuando nos hemos acercado a una chica, si lo hacemos desde el marco que 100% seguro que no nos dará su contacto o a penas querrá tener una conversación con nosotros, ya estamos trabajando en el primer paso que es… básicamente decir algo.

  • Plan de acción práctica: hacer muchos hit-and-run. Ir a la chica, darle un cumplido y auto-sabotearnos yéndonos de la conversación.

Desensibilizar sistematicamente

El meto de redefinirlo puede funcionar a los que tienen un miedo más bien ligero y están a punto de salir de ahí, pero no para todos.

Si aún así nos cuesta y para nada tenemos acceso a nuestro cerebro lógico (porque el emocional toma el mando), podemos probar una técnica de la psicoterapia llamada desensibilización sistemática (o desensibilización progresiva).

¿En qué consiste? pues básicamente en poco a poco incrementar la dificultad social sin que nos suponga mucho cambio para nuestro cuerpo y miedo.

En la psicoterapia la desensibilización sistemática se utiliza para trabajar fobias como el miedo a volar o a las arañas. Se empieza enseñando al paciente una foto del animal, después un juguete, etc.

¿Cómo extrapolamos esto a ejercicios sociales? podemos desarrollar nuestra lista de tareas y nos quedaría algo así:

  • Preguntar a 5 desconocidos por direcciones. Donde está una calle, museo, biblioteca o lo que sea.
  • Una vez hemos preguntado lo suficiente sin estar aterrorizados, hacemos lo mismo pero preguntando a 5 desconocidas de nuestra edad.
  • Una vez se nos ha hecho fácil, ahora lo que podemos hacer es preguntarles una opinión.
  • Una vez lo hemos hecho suficiente, ahora a otras desconocidas le damos un cumplido sobre lo que sea que vista, luzca o haga.

Recordemos que en cada una de estas tareas, somos libres de irnos una vez lo hemos cumplido.

Tómatelo como las 12 pruebas que tuvo que superar Hércules antes de volverse un dios.

Cada una de estas misiones es un poquito más asustadiza que la anterior. Sólo un poquito. Como cuando vamos al gimnasio y de entreno a entreno aumentamos solo una repetición. El músculo va haciéndose más fuerte casi sin darnos cuenta.

Exactamente igual con nuestro músculo social.

He vivido la terapia de shock, de tirarme a la piscina a hacer lo que me asusta, y funciona. Pero la mayoría de personas no lo harán. Por esto si hay mucha resistencia, ansiedad y miedo al rechazo, una buena idea son estos cometidos. Estas tareas de Hércules.

Fijaros que en la última, la de dar el cumplido, una vez nos han respondido, en vez de irnos simplemente podemos presentamos, y cuando esto sucede… adivinad qué.

Acabamos de hacer una entrada. Un abordaje. Un acercamiento. Como quieras llamarlo.

Por cierto que todos estos pasos recomendaría hacerlo en un mismo día. Quizás con algún amigo que también tenga que trabajar en esto. Pero es recomendable hacerlo en un mismo día porque nos daremos cuenta de que nuestro cerebro y capacidad de socializar coge momentum.

Como una bola de nieve que empieza a rodar por la pendiente.

En cada una de estas tareas hemos ido incrementando la dificultad poco a poco y hemos ido «construyendo» nuestras interacciones, como si fueran un puzzle en el que cada vez vemos más claramente en qué se está convirtiendo.

Adoptar un miedo compensatorio

Para otros lo que funcionará es estar más asustados de otra cosa. Adoptar un «miedo compensatorio»… ¿eing?

Estar más aterrorizado de lo que no conseguiremos si no lo hacemos.

Los que habéis no terminado haciendo algo que teníais muchas ganas de hacer, sabéis de buenas a primeras que el dolor del arrependimiento es mucho mayor al peor de los rechazos (como sea que se lo imagine tu mente).

Twittéalo.

Me acuerdo una vez hace años, que no me atreví de hacer algo que era muy muy claro y tenía que haber hecho. La historia es personal y muy embarazosa, pero quedaros con lo que pasó cuando llegué a mi coche.

Me empecé a gritar a mí mismo y a tener una especie de conversación conmigo mismo. Incluso me llamaba a mí mismo por mi propio nombre.

Fue rarísimo pero echando la vista atrás me doy cuenta que eran mi cerebro consciente y subconsciente teniendo una conversación por lo que dolía arrepentirme.

Desde entonces puse los huevos encima de la mesa y me dije que esto no podía ser y que tenía que afrontar ese miedo fuera como fuera.

Y en el caso de las tías creo que le pasará lo mismo a muchos hombres. ¿Es malo que te rechacen fatal con una súper mala reacción?

Hombre, no sienta bien si te lo tomas personalmente. Pero más miedo dan otras cosas.

  • Más miedo me da no ser capaz de hacer lo que quiero hacer. Encima cuando es algo bueno para todos.
  • Más miedo me da tener que contentarme con quien el universo me lance y tener que conformarme.
  • Más miedo me da tener que depender de los match y los trucos de Tinder en vez de en la vida real, y de ver si hay conexión de verdad.
  • Más miedo me da no levantar la voz cuando quiero decir algo en público. De no tener libertad social. De estar cohibido por el «qué pensarán».

Ver a una chica por la calle y sólo el hecho de pensar en entrarle da miedo, pero más miedo me da todo esto. No quiero ser este tipo de persona y el «miedo compensatorio» puede ayudar a hombres que tengan muchos arrepentimientos acumulados.

Tómatelo como si fuera un intercambio. Como en el anime Fullmetal Alchemist.

intercambio Fullmetal Alchemist

Pillar una acción que me da miedo (abrir a una chica) e intentar superarla como ejercicio para que no se hagan realidad todos estos otros miedos que para mí son peores.

Y aunque todo esto tiene sentido, sólo por pensar así no dejamos de tener miedo, ¿verdad?

Volvemos a lo de siempre. La teoría nos va genial para recordárnoslo en frío, pero es que lo que queremos hacer es entrar en frío, y cuando estamos a punto de hacerlo, los sudores fríos, las palpitaciones se apoderan de nosotros y no hay huevos.

Hemos sido más prácticos cuando hemos hablado de la desensibilización sistemática. Con los pasos para gradualmente ir «subiendo de nivel», pero hay otras cosas prácticas que podemos hacer.

  • Plan de acción práctica: recordarnos en voz alta qué nos da más miedo: lo que sea que nos puedan decir, o el arrepentimiento de no haberlo hecho cuando haya pasado el momento.

Cambiar la motivación

Una buena herramienta es cambiar la motivación. Cambiarla de asustado a emocionado.

A nivel hormonal y fisiológico nuestro cuerpo no entiende la diferencia entre el miedo y sentirse entusiasmado. Con excitación. Con emoción.

  • Las palpitaciones
  • La adrenalina
  • Las mariposas en el estómago…

Está bien estudiado que estas sensaciones y hormonas que libera nuestro cuerpo son las mismas cuando estamos asustados que cuando nos sentimos muy motivados por algo.

Como cuando nos montamos a una montaña rusa. Técnicamente la adrenalina y esas emociones son las mismas para todo el mundo, pero algunas personas las tienen encuadradan como miedo y otras como entusiasmo.

Y ahora que lo sabemos, podemos jugarlo a nuestro favor.

Cuando empiecen los sudores fríos y las mariposa al ver la chica que te gusta por la calle, o cuando pienses en ese rechazo que potencialmente puede ocurrir cuando interactúes con alguien… sabemos lo que nos vendrá a la mente.

«Oh Dios, espero no liarla. Que miedo, blah, blah, blah». Ahí cambiemos la mentalidad diciéndonos en voz alta: «buah mira que oportunidad, que adrenalina, que ganas de tomar acción».

Lo que estamos haciendo es «reencuadrar» (lo que en inglés llaman reframing) ese miedo como entusiasmo.

Y lo bueno es que ni siquiera nos estamos diciendo ninguna mentira, porque miedo y entusiasmo… son lo mismo para el cuerpo.

  • Plan de acción práctica: cuando sintamos el mido, reencuadrarlo repitiéndonos «joer que emoción y que ganas de tomar acción».

Aprende a saber qué hacer

Otra de las cosas que ayuda a superar el miedo al rechazo es tener al menos unos pilares. Unas estructura mentales de qué hacer.

Si supiéramos al 100% que la chica a la que entramos nos dará una buena reacción y el rechazo no existiera, todos lo haríamos. Es lo que tira para atrás a la mayoría de hombres: que nos puedan decir que no.

En esto estamos todos de acuerdo.

Otra verdad es que si el rechazo fuera una opción pero supiéramos al 100% qué decir en cada situación el miedo también desaparecería.

O sea que esta ansiedad viene prácticamente en su totalidad por el miedo a lo desconocido. Al no saber que nos dirán, o qué tendremos que decir.

Por esto va bien (a las primeras interacciones) tener una frase inicial «enlatada» un poco preparada. Nada fuera de lo común, sólo algo que tenga sentido.

  • Me has parecido atractiva y te quería conocer.
  • Hey me encanta tu chaqueta.

Como más «plan» tengamos, menos miedo tendremos.

Y con «plan» no me refiero a un diálogo preparado al completo que si la otra persona se sale de lo que pensábamos que nos iba a decir ya nos descuadra todo. Me refiero a una estructura de cómo afrontar la interacción.

De la misma manera que los jugadores de futbol o basquet van al gimnasio y hacen rutinas repetitivas (los «drills») para que movimientos salgan automáticos, es exactamente lo que hacemos aquí.

cómic masa muscular

Tener unos puntos de partida teóricos en los que trabajaremos haciendo una práctica deliberada.

Claro que estaremos nerviosos y tendremos ese miedo al rechazo, pero lo estaremos menos que si no hubiéramos pasado «esas horas al gimnasio» repitiendo o sabiendo lo que teníamos que decir o hacer. Por ejemplo con:

  • Plan de acción práctica: aprender a ligar y tontear con una chica que no conoces con material de expertos de la socialización que nos dan algunos puntos clave de cómo dirigir una interacción. Por ejemplo: No hablar del trabajo, hacer contacto físico en contexto, enfocar la conversación sobre ella pero dar mi opinión sobre las cosas para que ella también pueda saber de mí sin necesidad de preguntar…

Hacer práctica deliberada

Todas estas maneras de superar el miedo al rechazo amoroso y social, tienen una parte lógica y una práctica en la que podemos actuar.

Pero no está de más recordar que cuando empiecen a venir todos estos miedos, nuestro «cerebro pensador «se bloquea y toma el mando nuestro cerebro «emocional».

¿Cuál es la única manera de solidificar toda esta lógica? pues como siempre: haciendo volúmenes ingentes de mediocridad.

Para adueñarnos de un sentimiento, para cogerlo por los cuernos, lo que hay que hacerlo es exactamente lo mismo que cuando estamos intentando aprender cualquier habilidad: idiomas, carpintería, arte…

Repetirlo.

Repetirlo una y otra vez hasta que nos volvamos insensibles al rechazo porque lo hemos adoptado como parte de nuestra vida.

Es lo que se conoce como práctica deliberada que en nuestro caso se traduciría exactamente cómo esto: ser rechazado constantemente.

En el libro de Anders Ericsson llamado «Peak» el autor profundiza sobre la práctica deliberada y lo define como «una disciplina de actividades hechas para poder perfeccionar una habilidad específica».

Habla de cómo la gente llega a una cima de máximo rendimiento, a un nivel de experiencia en cualquier habilidad.

Ericsson apuesta por un método de práctica deliberada en el que nos centramos en un punto concreto de lo que queremos mejorar. En puntos específicos.

No simplemente salir ahí, cruzar los dedos y esperar que vamos a tener un buen día, pero tener un punto a mejorar en mente y trabajar en ello.

¿Que el miedo se apodera de nosotros antes de entrar y no nos atrevemos? pues centrarnos en esto con las maneras que hemos comentado.

¿Que el miedo nos viene cuando ya hemos dicho la frase a la chica y no sabemos qué decir? pues trabajar en los fundamentos de la comunicación y el flirteo.

Práctica deliberada para volvernos buenos en lo que sea. En las habilidades sociales no deja de ser una excepción.

  • Plan de acción práctica: preguntar direcciones a 10 o 20 desconocidos. Veremos cómo algunas interacciones serán amigables, otras neutras y otras malas. Esto nos ayudará a empezar a desensibilizarnos de que nos afecto menos personalmente cada interacción con desconocidos. Después hacer lo mismo pero a desconocidas. Y en vez de preguntar, hacer una afirmación de porque la hemos parado.

Es por esto que en nuestra comunidad ya hemos hecho el reto de (al menos) 30 rechazos en 30 días.

Es absolutamente increíble las mejoras que noté al cabo de sólo una semana de recibir al menos un rechazo al día. Y considerar que es un rechazo, no una interacción.

Si iba ahí y sacaba un teléfono o Instagram, eso no contaba como rechazo.

No hace falta decir que al principio 1 interacción = 1 rechazo, pero a base de hacer volumen y de intentar mejorar cosas específicas de mis interacciones, muchas veces necesitaba hacer más de una interacción para recibir la dosis de rechazo diario.

Qué decir cuando te rechazan

Vamos a ser rechazados… y mucho.

Si no te rechazan a menudo, experimentarlo pica. Por esto es una buena idea que cuando nos acaban de rechazar, lo que digamos sea para dejarnos a nosotros con buenas vibraciones. Para dejarnos en un estado positivo en el que sigamos sonriendo. Si lo hacemos así, por la propia naturaleza entretenida, graciosa (hacia nosotros) de la respuesta, también dejará a la otra persona en buen lugar.

De vez en cuando al «abrir» a alguna chica, se detiene, le digo el piropo, me sonríe, pero no contesta y pasa de mí siguiendo su camino.

Este tipo de rechazo neutro, duele un poco igualmente. Probad de decir «ok I love you!» sonriendo también. Es jugón y te pone en ese estado de «vale, no pasa nada, sigue vivo, esto es game, estamos jugando».

Si nos rechazan mal: girándonos la cara, diciéndonos «feo» o estrellándonos una copa en el craneo, la primera reacción sería meterle un tortazo o llamarlo fulanaca de la forma menos educada posible.

A parte de que puedes ir a prisión, yo tengo una frase que me resuena a la mente constantemente, y es que:

Las personas tienen tanto poder sobre nosotros como les permitimos tener.

Si mientras te cae el chorro de sangre del cristal incrustado en la calva eres capaz que tu «cerebro pensador» tome el control durante un segundo antes de encenderte de ira, frustración o sentimientos negativos… serás capaz de tener un momento de claridad.

Este momento de claridad es todo lo que necesitas para sonreír y decir o hacer algo que te deje en el mejor estado posible (a pesar del panorama y antes de llamar a la ambulancia).

En rechazos negativos

Los rechazos negativos (sin educación) se experimentan más durante la noche en los bares y discotecas.

Es fácil de entender, cuando eres una chica atractiva y te han entrado tropecientos mil tíos borrachos que no tienen huevos de hacerlo durante el día sin al menos una cerveza en vena, pues es normal que la tolerancia a ser educada baje por momentos a partir del tercer pavo.

De todas formas durante el día también podemos vivir estos rechazos.

Como ya expliqué en su momento, una persona puede estar de mal humor por mil y un motivos que no nos incumben. Lo estará hayamos empezado a hablarle o no. La hayamos querido conocer o preguntarle una dirección.

  • Tal vez tiene las hormonas agitadas (como nosotros, aunque de forma distinta).
  • Tal vez tiene prisa.
  • Tal vez no le gustan los calvos, los peludos, los miopes o lo que sea.
  • Tal vez acaba de romper con el novio, se ha cabreado con una amiga, o le han dado malas noticias familiares…

¿Y que sucede entonces? pues rechazos negativos que es más fácil que nos tomemos personalmente porque sientan más agresivos.

¿Vamos a culparlas? pues no, porque tal vez nosotros reaccionaríamos igual. Muy probablemente incluso peor…

Pero ahí es una buena oportunidad para calmar esta llama de inseguridades y de negatividad con algunas frases que no insulten o dejen a la chica en mal lugar. Siempre sonriendo y en tono jugón porque aunque es una frase dirigida a ella, es para nosotros.

  • Vale te quiero, que tengas un buen día
  • Entonces de boda ni hablamos, ¿no?
  • Empezaré a pensar en los nombres de nuestros hijos…
  • Me voy a sacar la ropa, ponerme en la bañera, abrazar mis piernas y llorar hasta que la bañera se llene.

Nos podemos permitir ser un poquito más jugones que de costumbre porque bueno joer, tampoco es que nos hayan tratado muy bien.

Pero se entiende. Los rechazos duros no son comunes pero si pudiéramos elegir los rechazos positivos sentarían mejor.

En rechazos positivos

Un rechazo positivo sería por ejemplo:

  • Cuando te ignoran (están en su derecho aunque algunos lo considerarán rechazo negativo).
  • Cuando son honestas y te dicen que no están interesadas.
  • O simplemente dicen que tienen novio, marido.
  • O que se tienen que ir corriendo y lo sienten mucho.

Nada de malo. La gente no vive para complacernos, entretenernos o enamorarse de nosotros.

Están en todo su derecho del mundo de no querer hablar contigo del mismo modo que tú estás en el tuyo de entablar una conversación con un desconocido. De usar nuestra libertad social.

Si las dos partes no están abiertas a intercambiarse palabras o fluidos, no pasa absolutamente nada.

Y ya lo sé.

De nada que digamos ahora eso de «no te lo tomes personalmente» porque si no hemos recibido muchos rechazos seguidos nos lo tomaremos personalmente aunque sepamos que no deberíamos.

Es por esto que recibir un rechazo es una buena oportunidad para establecer nuestro propio tono y estado de ánimo. Algunas frases estándar e incluso un poco jugonas que he usado:

  • Espero que tengas un buen día, seguiré buscando el amor de mi vida
  • Vale, adiós. ¡Te quiero!
  • Es una lástima, realmente me has tocado la patata
  • Tómatelo como un cumplido (porque le hemos entrado con un piropo)
  • Es un tío afortunado (cuando te dice que tiene novio)
  • Gracias por tu honestidad (cuando dice que no está interesada)

Si aún siendo rechazado así nos lo tomamos personalmente ya sabéis qué toca hacer… Hay que ser rechazado más veces.

Así podremos experimentar el espectro completo de las formas en las que una chica nos puede decir que no. Que son muchas maneras. Algunas veces en menos de 5 segundos, y algunas veces de maneras muy duras.

Qué hacer cuando te rechazan

Cuando nos rechazan, todos los sentimientos negativos e inseguridades sobre nosotros salen a la superficie. Empezamos a pensar que no valemos para nada, que somos una caca pinchada a un palo, que ¿cómo en la vida le vamos a gustar a una hamelga?

Las primeras veces es difícil saber qué decir porque cuesta forzarnos a sonreír cuando no queremos hacerlo, o cuándo no estamos disfrutando de ese momento porque llevamos aún pocos rechazos.

No confundir inseguridad por narcisismo

Mi pregunta es: ¿estamos siendo inseguros o narcisistas?

  • Inseguridad: nadie me amará nunca.
  • Narcisismo: todo el mundo me tiene que amar porque tengo un montón de valor como hombre.

Suenan a polos opuestos, ¿verdad? pero hay una línea muy delgada entre la inseguridad y el narcisismo.

Ser narcisista es no poder aceptar que habrá más número de personas que nos rechazarán que no personas que van a estar dispuestas a conocernos.

Analizar

Y ya no estamos hablando sólo de mujeres sino de gente, socializar. Socializar es una habilidad y por lo tanto algo en lo que podemos mejorar.

Así que cuando acabamos de ser rechazados y ya estamos otra vez en frío, todos estos sentimientos negativos ya llevan unos segundo «florecidos», pero nuestro «cerebro lógico» habrá vuelto a salir para hablar con «el emocional».

Ahí lo que haremos será tirar de la ruta analítica. Ver qué potencialmente hubiéramos podido hacer mejor en la interacción.

Algunas veces lo que algunas personas catalogan de rechazo no llega ni a serlo porque la chica, se hace la ausente, o se la ve con mucha prisa, o en resumen, no ha dado ni para intercambiar 2 palabras.

Pero si el rechazo ha venido una vez hemos tenido la oportunidad de hablar aunque sea un poco con ella, nos pasaremos a preguntar «vale, ¿qué puedo mejorar en la próxima interacción?».

Te interesará:

Crece «hombreando» con nosotros

Si la mejora personal es una de tus múltiples inquietudes, únete.
Accederás a contenido exclusivo y apoyarás a que pueda seguir creando contenido gratuito en Hombrea.

  • Comunidad: comparte inquietudes con multipotenciales.
  • Apóyame: para que pueda seguir creando más contenido.
  • Podcast premium: escucha episodios sólo para miembros.

Únete a la comunidad